5 feb 2013

El susto


Angustias Contumaces soportó abnegada las hostias de su marido y el susto, es lo que la mantuvo a su lado durante quince años hasta que lo apioló de un sillazo.
 
El susto, pues, contiene a la peña y por eso siempre hay que estar administrándole sustos de distinto jaez: las grandes epidemias (susto sanitario), las reformas laborales (susto existencial), la eterna condenación (susto pío), la pertinaz sequía (susto hídrico), la desmembración de la patria (susto reaccionario), etc.

Las diversas clases de sustos nos llevan a pensar que sus administradores pertenecen a distintas ramas del terror. Es posible que sea cierto, pero lo importante es que todos tienen el denominador común de ser unos sinvergüenzas. Y, entre esos canallas, los peores son los que administran arbitrariedad; porque con ellos el susto es endémico.

La silla que levantó Angustias Contumaces pesaba lo suyo y por tal motivo hubo de girarla en el aire, como los lanzadores de martillo, para que cogiera velocidad.

21 ene 2013

Tributo

Sustituir homenaje por tributo se conoce que es el colmo de estar a la última porque es un uso que avanza, entre los hablantes y los escribientes, a galope tendido.

Los pioneros en esa mierda han sido los locutores de programas musicales quienes -por las escasísimas luces que les caracterizan- tienen cierta disculpa, pero últimamente hasta la prensa culta asume que 
tributo es lo mismo que homenaje cosa que no es verdad  

EL PAÍS lunes, 21 enero 2013


Una nueva cocina con 35 años de historia

ROSA RIVAS Madrid
Un tributo a las últimas décadas de los fogones españoles abre Madrid Fusión

¿Qué hemos de entender? ¿Que se les pagaron los atrasos de diez años a los cocineretes más estupendos del país?

3 ene 2013

Farmacéuticos

Siempre hay algo que podemos tener en contra de los farmacéuticos; alguna animadversión, sin duda justificada, parecida a la que podemos sentir por los estanqueros,  los loteros, los notarios o los registradores de la propiedad; todos, por lo común, personas aborrecibles.

Pero hay un motivo que la legislación vigente debería tener en cuenta y es doble: por un lado, estético y por otro, sanitario.

Se trata de la señalización que domina en las boticas españolas y que básicamente consiste en cruces griegas de diferentes colores, aunque siempre hirientes no solo a la vista sino también al intelecto, que parpadean sin cuento mientras nos dicen la hora, la temperatura y hasta el currículum del licenciado. Están estratégicamente colocadas para molestar a dos calles y son tan psicodélicas, que los moradores del piso superior a la botica, que las tienen prácticamente dentro de casa, sufren frecuentes accesos de ira y convulsiones.

Este es el motivo para odiar a los farmacéuticos puesto que, dentro del colectivo de homo sacer al que nos hemos referido al principio, son los únicos que deliberadamente agreden a sus conciudadanos seguramente con la idea de ser ellos también los que proporcionen el remedio al mal que causan.

28 nov 2012

Etiquetas (2)

En cuestión de etiquetas para el vino, aunque sea difícil de creer, nunca se consigue el completo asombro porque siempre hay algún hortera capaz de diseñar la mayor mierda para que pase por etiqueta.

Vamos a ver dos calamidades impresentables que doña Consuelo Císcar hubiera comprado para su IVAM sin pestañear.

La primera nos la ofrece la bodega El Plano del Águila, de Segorbe. Se trata de un dibujete que como trabajo de plástica en la ESO tiene su mérito pero, como etiqueta, invita a huir y no probar jamás lo que va dentro de la botella.





La otra cima del despropósito y el mal gusto nos la brinda Bodegas Antonio Arráez, de Fontanars dels Alforins. Esa bodega tiene dos líneas de etiquetas que compiten entre ellas en horror y que repelen a cualquier persona con las facultades intelectivas y volitivas en perfecto estado de policía.