16 nov 2023
9 may 2023
Sugerencia de presentación
Los envases de conservas de todo tipo suelen estar presididos por una foto del producto normalmente depositado en un plato; en pequeño, se puede leer "sugerencia de presentación". Sea porque alguna de las numerosísimas leyes que nutren el ordenamiento jurídico español lo obliga o por lo que sea nos tenemos que tragar esta gran estupidez. Poner las sardinas en un plato es una "sugerencia de presentación"; pues muy bien, no lo sabíamos, hacía falta perpetrar otro atentado contra la inteligencia para que quede claro que igual la foto no hace justicia al producto.
La depreciación del intelecto del comprador es tan grande que se le puede tratar de tonto incluso desde el envase del producto. Es posible que una niebla de estulticia se esté apoderando de todos y tengamos bien merecido que nos traten de tontos. Aunque los tontos, cada vez más y mejor, pueblan los mejores y más altos puestos de la administración, la política y la empresa de modo que es muy posible que maniobren para forjar sociedades a la altura de sus menguadas entendederas lo cual es sin duda una "sugerencia de peligro".
4 dic 2021
Coplillas populares
Andan sin norte pastores
y hasta los Magos de Oriente
pues no hallan el referente
para ser adoradores.
Esto, por sí, suena duro
mas por allí estaba oscuro
como los versos siguientes
lo dirán a buen seguro.
San José, hombre prudente,
(en números, un figura)
repasaba una factura
de aquel belén sin igual.
Tan profuso era de luces,
si contamos las bombillas
y la montaña de estrellas,
que era vero via crucis
cada mes poder pagar
el recibo que libraba
Eléctrica del Jordán.
Decidió pues apagar
aquella galaxia entera
y se iluminaba solo
con el cabo de una vela.
Así, ni el pobre angelico
pudo encontrar el camino
(lo que le importó un comino
pues se fue de vaquerizo
con la de la Finojosa).
La oscuridad era frondosa;
ni la excursión de Casinos
pudo entregarle sus vinos,
turrón ni cualquiera cosa.
En un belén tan oscuro
empezó a pasarse apuro.
Ya se auguraba un mal año
cuando Karlos Arguiñano,
junto con los de Avecrem,
les llenó de sopicaldos
de sobre a tutiplén.
Y con eso se arreglaron
pues los obispos glotones
a otro lado miraron
comiendo ricos capones.
Saque usted la moralina
de este tonto disparate
compuesto por un orate
y con fraterna alegría
absuélvale su osadía
y tómese un chocolate.


















































