9 may 2023

Sugerencia de presentación

 Los envases de conservas de todo tipo suelen estar presididos por una foto del producto normalmente depositado en un plato; en pequeño, se puede leer "sugerencia de presentación". Sea porque alguna de las numerosísimas leyes que nutren el ordenamiento jurídico español lo obliga o por lo que sea nos tenemos que tragar esta gran estupidez. Poner las sardinas en un plato es una "sugerencia de presentación"; pues muy bien, no lo sabíamos, hacía falta perpetrar otro atentado contra la inteligencia para que quede claro que igual la foto no hace justicia al producto.


La depreciación del intelecto del comprador es tan grande que se le puede tratar de tonto incluso desde el envase del producto. Es posible que una niebla de estulticia se esté apoderando de todos y tengamos bien merecido que nos traten de tontos. Aunque los tontos, cada vez más y mejor, pueblan los mejores y más altos puestos de la administración, la política y la empresa de modo que es muy posible que maniobren para forjar sociedades a la altura de sus menguadas entendederas lo cual es sin duda una "sugerencia de peligro".

4 dic 2021

Coplillas populares

 Andan sin norte pastores

y hasta los Magos de Oriente

pues no hallan el referente

para ser adoradores.

Esto, por sí, suena duro

mas por allí estaba oscuro

como los versos siguientes

lo dirán a buen seguro.

San José, hombre prudente,

(en números, un figura)

repasaba una factura

de aquel belén sin igual.

Tan profuso era de luces,

si contamos las bombillas

y la montaña de estrellas,

que era vero via crucis

cada mes poder pagar

el recibo que libraba

Eléctrica del Jordán.

Decidió pues apagar

aquella galaxia entera

y se iluminaba solo

con el cabo de una vela.

Así, ni el pobre angelico

pudo encontrar el camino

(lo que le importó un comino

pues se fue de vaquerizo

con la de la Finojosa).

La oscuridad era frondosa;

ni la excursión de Casinos

pudo entregarle sus vinos,

turrón ni cualquiera cosa.


En un belén tan oscuro

empezó a pasarse apuro.


Ya se auguraba un mal año

cuando Karlos Arguiñano,

junto con los de Avecrem,

les llenó de sopicaldos

de sobre a tutiplén.

Y con eso se arreglaron

pues los obispos glotones

a otro lado miraron

comiendo ricos capones.


 Saque usted la moralina

de este tonto disparate

compuesto por un orate

y con fraterna alegría

absuélvale su osadía

y tómese un chocolate.