31 dic 2012
30 dic 2012
28 nov 2012
Etiquetas (2)
En cuestión de etiquetas para el vino, aunque sea difícil de creer, nunca se consigue el completo asombro porque siempre hay algún hortera capaz de diseñar la mayor mierda para que pase por etiqueta.
Vamos a ver dos calamidades impresentables que doña Consuelo Císcar hubiera comprado para su IVAM sin pestañear.
La primera nos la ofrece la bodega El Plano del Águila, de Segorbe. Se trata de un dibujete que como trabajo de plástica en la ESO tiene su mérito pero, como etiqueta, invita a huir y no probar jamás lo que va dentro de la botella.

La otra cima del despropósito y el mal gusto nos la brinda Bodegas Antonio Arráez, de Fontanars dels Alforins. Esa bodega tiene dos líneas de etiquetas que compiten entre ellas en horror y que repelen a cualquier persona con las facultades intelectivas y volitivas en perfecto estado de policía.
Vamos a ver dos calamidades impresentables que doña Consuelo Císcar hubiera comprado para su IVAM sin pestañear.
La primera nos la ofrece la bodega El Plano del Águila, de Segorbe. Se trata de un dibujete que como trabajo de plástica en la ESO tiene su mérito pero, como etiqueta, invita a huir y no probar jamás lo que va dentro de la botella.

La otra cima del despropósito y el mal gusto nos la brinda Bodegas Antonio Arráez, de Fontanars dels Alforins. Esa bodega tiene dos líneas de etiquetas que compiten entre ellas en horror y que repelen a cualquier persona con las facultades intelectivas y volitivas en perfecto estado de policía.
11 oct 2012
10 sept 2012
Deje de ser un mierda (2)
La vestimenta, las caídas de ojos o el modo de hablar (las palabras) constituyen un camuflaje perfecto para estar entre los connaisseurs. La facilidad que la peña tiene para clasificar al personal según esos parámetros es asombrosa.
De esa tontuna universal –ya lo hemos dicho en otras ocasiones- tenemos que sacar el máximo provecho y por eso veremos que introduciendo en nuestro vocabulario tres palabras o expresiones, dejaremos abierta la puerta a que se nos considere como notables ilustrados en diversas áreas del saber.
Los vocablos o locuciones son éstos: maridaje, familia desestructurada y egreso.
Comenzamos por maridaje que, de pronto, suscita dudas sobre la realidad de su pertenencia a la nómina de las palabras españolas; pero resulta que es correcta según nos dice la R.A.E. Pues bien, el uso de esta voz, que tanta grima y arcadas provoca en sí misma, nos situará como tranquilos entendidos en el mundo de la enología y la gastronomía [no confundir con gastrónica]. Cualquier conversación que verse sobre temas tan imprescindibles para el hombre de hoy debe incluir la palabra maridaje a porrillo.
La siguiente es la locución familia desestructurada. Si quiere que se le tenga por versado sesudo en ciencias sociales, tendrá que introducir con displicencia esta expresión para hacer ver que sabe muy bien de lo que habla cuando se refiere a la chusmilla de la que se compadece. Así conseguirá un objetivo doble: dejar de ser un mierda y trasladar esta condición a otros.
Por último tenemos la sencilla palabra egreso que usaremos por sustitución. No diga jamás que ha tenido gastos; cámbiese a egresos y verá como, de forma casi instantánea, la cuadrilla que le rodea pensará en usted como en un grandísimo economista de la talla de don Cristóbal Montoro.
De esa tontuna universal –ya lo hemos dicho en otras ocasiones- tenemos que sacar el máximo provecho y por eso veremos que introduciendo en nuestro vocabulario tres palabras o expresiones, dejaremos abierta la puerta a que se nos considere como notables ilustrados en diversas áreas del saber.Los vocablos o locuciones son éstos: maridaje, familia desestructurada y egreso.
Comenzamos por maridaje que, de pronto, suscita dudas sobre la realidad de su pertenencia a la nómina de las palabras españolas; pero resulta que es correcta según nos dice la R.A.E. Pues bien, el uso de esta voz, que tanta grima y arcadas provoca en sí misma, nos situará como tranquilos entendidos en el mundo de la enología y la gastronomía [no confundir con gastrónica]. Cualquier conversación que verse sobre temas tan imprescindibles para el hombre de hoy debe incluir la palabra maridaje a porrillo.
La siguiente es la locución familia desestructurada. Si quiere que se le tenga por versado sesudo en ciencias sociales, tendrá que introducir con displicencia esta expresión para hacer ver que sabe muy bien de lo que habla cuando se refiere a la chusmilla de la que se compadece. Así conseguirá un objetivo doble: dejar de ser un mierda y trasladar esta condición a otros.
Por último tenemos la sencilla palabra egreso que usaremos por sustitución. No diga jamás que ha tenido gastos; cámbiese a egresos y verá como, de forma casi instantánea, la cuadrilla que le rodea pensará en usted como en un grandísimo economista de la talla de don Cristóbal Montoro.
30 ago 2012
Etiquetas
Las etiquetas deben satisfacer las expectativas; es decir, han de cumplir la función de ser bandera o expresión del producto que anuncian.
Cuando alguien ve desde lejos una etiqueta como éstas, sabe que está viendo aceite y puede acercarse y comprarlo.
Aunque la etiqueta está sujeta a la innovación del diseño, es preciso no traspasar la linde porque entonces ya no se sabe qué producto se está ofreciendo.
Con el vino estamos asistiendo a un desborde tan absoluto de los límites que merecería una tesis pero la modestia natural nos obliga a centrarnos solamente en dos ejemplos y un apéndice.
El primer ejemplo nos lo ofrece el vino Cerrogallina. Con esa etiqueta no podemos saber si el contenido de la botella es vino o un perfume estrafalario de alguna boba de Coria que se dedica al diseño.El segundo ejemplo es un poquete más rebuscado porque el equívoco lo provoca el hecho de que la etiqueta del vino parece una marca de ropa y nos lleva a pensar que quizá en el interior de la botella haya unos calzoncillos. Se trata de un vino Tomás Postigo.
De la enorme petulancia y el superlativo ego que suponen hacer un vino y ponerle tu propio nombre, hablaremos en otra ocasión.
Y así llegamos al apéndice que viene a decir: Hagas como hagas la etiqueta, que no se te ocurra firmarla si tienes una caligrafía deleznable. Y es el caso de Vicente Gandía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






