5 ene 2010

Signos del descerebro


Las capacidades del cerebro humano son tremendas, según afirman todos los sabios dedicados a las neurociencias. Y no solo son tremendas sino que están todavía por definir y desarrollar muchas de ellas.

Desde la invención de la rueda a la nanorobótica hay toda una panoplia de hitos técnicos y científicos ante los que quitarse la gorra; no obstante hay muchísimas personas condenadas a mantener la gorra puesta a toda costa.

Se les puede ver en la calle, en su buga con dados de felpa, montados en su ciclomotor trucado, en fin en muy diversas situaciones pero siempre con la gorra calada; no se la quitan ni cuando les administran justicia y a veces ni los propios jueces reparan en ello.

¿Es simbiótica la unión de la gorra con determinadas cabezas? Es posible que sí y, en tal caso, la cabeza le provee a la gorra de un lugar en el que asentarse y la gorra a la cabeza, protección contra la evaporación neuronal pues es ésta una de las principales causas del descerebro, mal que desgraciadamente implica el uso terapéutico de la gorra.

El mal del descerebro causa, según la OMS, en todo el planeta una suerte de tontuna degenerativa, que afecta a la población juvenil y que hace que el paciente vaya paulatinamente perdiendo, en primer lugar, actividad sináptica y, en segundo lugar, las propias neuronas de manera tal que para cuando se instaura el tratamiento denominado GORRA A TODO TRANCE ya solo quedan en activo unas doce o catorce neuronas y las únicas posibilidades de las que dispone el paciente para tener una existencia normalizada son: compensar la pérdida de una clase de células con el hiperdesarrollo de otras como las musculares mediante la ingesta de proteínas y anabolizantes en dosis masivas o bien dedicarse a ese concilio del ripio que es el rap.

El mal del descerebro es ladino y no se manifiesta de una manera clara puesto que lo que los neurólogos y psiquiatras denominan signos o síntomas, para el común son cosas normales. Veamos cinco ejemplos:

Abandono escolar.
Pobreza léxica.
Aversión por la lectura.
Ausencia de opinión o criterio propio.
Pasión por el tunnig.

Cualquier persona normal afectada de dos o más de estos signos, permanecería ignorante al proceso irreversible en el que está inmersa: el descerebro. Y ello porque, ni aislados ni en conjunto constituyen, como bien ha remarcado el mismo Conseller de Educación de la Generalidad Valenciana, Alejandro Font de Mora [reputado forense], causa de alarma alguna para nuestros jóvenes.
Ahí radica la enorme peligrosidad del descerebro: en que es en extremo difícil de detectar. Por eso, los padres, los profesores y la Asociación de Mujeres Demócratas y Consumidoras Tyrius deben estar muy atentos para la detección precoz de un mal que amenaza con alienar a los jóvenes y dejarlos inválidos para el voto, así como difuntos civiles.

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