11 ago 2021

Coplillas populares

 DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Húbose parado el viento.

Reinaba tan gran silencio

que hasta el mismo pensamiento,

las sinapsis detenidas,

callaba con gran aprecio

y las dos almas dormidas

de los custodios romanos 

aflojaron de sus manos

las armas tanto temidas.

Al ver esto dos gentiles

de moralidad muy laxa

les guindaron borceguíes,

correajes y braslises

y desde luego la capa.

Desnudos, si bien dormidos,

para cuando aquella losa

pesada de ocho mil kilos

moviose suave y donosa

los legionarios estaban.

Dos ángeles comisionados

que para el caso llegaban

viendo a los tiernos efebos

en tal manera ofrecidos

o por causa que no sé

sin pensar echaron mano

a su árbol de Jesé

y aquello, si no Gomorra,

Sodoma creo que fue.

Pero ya la piedra aquella,

su camino concluido,

había dejado paso

al Cristo Santo redivivo

que viendo a esos salaces

tuvo en la mente un instante

el dejarse de romances

para hacerse protestante.

Pero como ya su madre,

el del Ocaso y un pater

(junto con un dulzainero

tocando un Stabat Mater)

se acercaban bullangueros,

repartioles tantas hostias

a aquellos degenerados

que creyendo que llegaba

su primera comunión

disolvieron muy contentos

su lúbrica reunión.

En llegando Nicodemo

y José de Arimatea

dieronse a la mistela

y a los dulces de Judea.

Consumiérolos de pie

y sin saberlo inventaron 

lo que llaman "cofibré"

Achispados dos de Tebas

y borrachos los judíos

para evitarse más líos

frente a la curia romana

presto tomaron montante

marchándose en comadilla

en dirección a Alustante.

Y, vuelta la burra al trigo,

sólo quedose Jesús

resucito aunque muy triste

pensando en la de Magdala.

"Ay, que mozuela tan maja"

Y dichas estas palabras

cogió y se hizo una paja.






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